¿Cuáles son los elementos más peligrosos de una tormenta?

Los peligros de una tormenta eléctrica

Una tormenta puede parecer simplemente un episodio de lluvia, rayos y truenos, pero en realidad puede reunir varios fenómenos meteorológicos capaces de provocar accidentes, daños materiales e incluso poner en riesgo la vida.

Los rayos, las lluvias torrenciales, el viento fuerte y el granizo son algunos de los principales peligros asociados a las tormentas. Además, en determinadas situaciones pueden aparecer inundaciones repentinas, tornados o fuertes oleajes.

Pero ¿cuáles son los elementos más peligrosos de una tormenta y por qué?

⚡ Los rayos: uno de los mayores peligros

Los rayos son probablemente el fenómeno más llamativo de una tormenta y también uno de los que más respeto debe generar.

Una descarga eléctrica puede alcanzar directamente a una persona o producir lesiones a través de objetos y estructuras conductoras. También puede provocar incendios, daños en instalaciones eléctricas y averías en equipos electrónicos.

El riesgo aumenta especialmente cuando una persona se encuentra en campo abierto, zonas elevadas, playas o cerca de árboles aislados.

Por eso, si una tormenta eléctrica sorprende en el exterior, no es recomendable refugiarse debajo de un árbol ni permanecer en lugares elevados. Protección Civil aconseja buscar un edificio o, si se está circulando, permanecer dentro de un vehículo cerrado.

🌧️ Las lluvias torrenciales

Otro de los grandes peligros de una tormenta es la cantidad de agua que puede caer en muy poco tiempo. Una tormenta puede descargar una enorme cantidad de lluvia sobre una zona concreta y provocar que calles, carreteras, torrentes y zonas bajas se inunden rápidamente.

El problema no es únicamente la profundidad del agua. Una corriente aparentemente pequeña puede tener suficiente fuerza para desplazar objetos, personas e incluso vehículos.

Protección Civil recomienda no atravesar zonas inundadas ni a pie ni en vehículo, ya que no es posible conocer la profundidad real ni lo que puede haber debajo del agua.

💨 El viento fuerte

Las tormentas también pueden generar rachas de viento muy fuertes y repentinas. Estas rachas pueden derribar ramas y árboles, desplazar objetos, dañar estructuras o provocar la caída de elementos situados en fachadas, balcones y terrazas.

Por este motivo, antes de una tormenta conviene retirar o asegurar macetas, muebles de exterior, sombrillas y cualquier objeto que pueda convertirse en un proyectil.

También hay que extremar la precaución al conducir, especialmente al cruzarse con vehículos pesados o al salir de túneles.

🧊 El granizo

El granizo aparece en numerosas tormentas y puede ser especialmente peligroso cuando las piedras alcanzan un tamaño considerable. Además de causar daños en vehículos, ventanas, tejados y cultivos, el granizo puede provocar lesiones a las personas que se encuentran al aire libre.

AEMET contempla específicamente el tamaño del granizo dentro de sus niveles de aviso por tormentas. En los niveles más elevados puede registrarse granizo superior a 2 centímetros de diámetro.

🌊 Las inundaciones repentinas

No siempre es necesario que una tormenta descargue directamente sobre el lugar donde nos encontramos para que exista peligro. Una tormenta situada aguas arriba puede provocar una rápida crecida de un torrente o cauce y hacer que el agua llegue posteriormente a otra zona.

Este fenómeno es especialmente peligroso en barrancos, torrentes, ramblas y zonas bajas. En estos casos, intentar cruzar un cauce inundado puede ser una decisión muy peligrosa. Lo recomendable es alejarse de la zona y buscar un lugar seguro y elevado.

🌪️ Tornados y mangas marinas

Aunque son mucho menos frecuentes que la lluvia, el viento o los rayos, algunas tormentas pueden producir tornados o mangas marinas. Estos fenómenos pueden generar vientos extremadamente fuertes concentrados en áreas relativamente pequeñas y ocasionar daños importantes.

AEMET contempla incluso la posibilidad de tornados dentro de los niveles de aviso más elevados por tormentas. En zonas costeras, además, una tormenta intensa puede coincidir con un empeoramiento considerable del estado del mar.

🌳 Árboles, postes y objetos desprendidos

A veces el peligro no procede directamente del fenómeno meteorológico, sino de lo que este puede provocar. Una fuerte racha de viento puede romper una rama, derribar un árbol, desplazar una señal o desprender elementos de una fachada.

Por ello, durante una tormenta conviene mantenerse alejado de árboles, cornisas, muros, estructuras en construcción, grúas y otros elementos que puedan caer.

🚗 El peligro de conducir durante una tormenta

La combinación de lluvia intensa, viento, granizo y poca visibilidad convierte la conducción en otra situación de riesgo. El agua puede acumularse rápidamente sobre la carretera y reducir considerablemente la adherencia. Además, las rachas laterales pueden afectar a la estabilidad de determinados vehículos.

Si la lluvia es torrencial, nunca se debe intentar atravesar una zona inundada. Protección Civil recomienda reducir la velocidad y evitar detenerse en lugares donde pueda circular una gran cantidad de agua.

🏠 ¿Dónde es más seguro refugiarse?

Cuando una tormenta eléctrica nos sorprende fuera de casa, lo recomendable es buscar un edificio cerrado. Un vehículo cerrado también puede proporcionar protección.

En el campo hay que evitar especialmente las zonas elevadas, los árboles aislados, las alambradas y otros objetos metálicos. En casa, es recomendable cerrar puertas y ventanas y mantenerse alejado de balcones y ventanas durante la fase más intensa de la tormenta.

¿Cuál es el elemento más peligroso de una tormenta?

No existe un único peligro para todas las tormentas. El riesgo depende de las características de cada episodio. Una tormenta puede destacar por su actividad eléctrica, mientras que otra puede resultar especialmente peligrosa por las lluvias torrenciales, el granizo o las rachas de viento.

De hecho, los episodios más problemáticos son aquellos en los que varios de estos fenómenos aparecen al mismo tiempo.

Por eso, ante una tormenta fuerte, no hay que fijarse únicamente en los rayos. El agua, el viento, el granizo y las inundaciones repentinas pueden ser igual o incluso más determinantes para la seguridad dependiendo de la situación.

La mejor protección es mantenerse informado de los avisos meteorológicos y seguir las recomendaciones de Protección Civil y AEMET.

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