Cuando pensamos en una tormenta fuerte solemos imaginar rayos, truenos y grandes cantidades de lluvia. Pero hay otro fenómeno capaz de convertir una tormenta en cuestión de minutos en un auténtico problema: el granizo.
Algunas tormentas pueden dejar pequeñas piedras de hielo durante unos minutos, mientras que otras producen granizo de varios centímetros de diámetro capaz de romper cristales, dañar vehículos, destrozar cultivos e incluso provocar situaciones peligrosas para las personas.
España, por sus características climáticas y su elevada actividad convectiva durante buena parte del año, registra episodios importantes de granizo. AEMET recoge precisamente las granizadas de cierto tamaño dentro de los fenómenos atmosféricos singulares que pueden notificarse y analizarse mediante SINOBAS.
¿Cómo se forma el granizo?
Para entender por qué algunas tormentas producen granizo enorme hay que mirar dentro de un cumulonimbo. El granizo se forma en las nubes convectivas, especialmente en los cumulonimbos. En el interior de estas enormes nubes existen corrientes ascendentes muy intensas capaces de transportar pequeñas gotas de agua hacia zonas donde las temperaturas están muy por debajo de cero.
Allí comienzan a congelarse. Pero el proceso no termina ahí. Las partículas de hielo pueden volver a atravesar zonas con gotas de agua muy fría, es decir, agua que permanece líquida pese a encontrarse por debajo de 0 ºC. Estas gotas se adhieren al hielo y se congelan, haciendo que la piedra aumente progresivamente de tamaño. El proceso puede repetirse varias veces mientras la corriente ascendente sea suficientemente fuerte.
Por eso, cuanto más intensa y organizada sea una tormenta, mayores pueden llegar a ser sus piedras de granizo.
¿Por qué algunas tormentas producen granizo gigante?
No es suficiente con que haya una tormenta. Para que se produzca granizo de gran tamaño tienen que coincidir varias condiciones atmosféricas. Entre ellas se encuentran unas corrientes ascendentes muy fuertes, suficiente humedad y una estructura de la tormenta capaz de mantener las partículas de hielo dentro de la nube durante bastante tiempo.
La cizalladura del viento también puede desempeñar un papel importante porque favorece que la tormenta permanezca organizada durante más tiempo. Otro factor importante es la altura del nivel de congelación. Si este nivel se encuentra relativamente bajo, el granizo dispone de menos recorrido para fundirse antes de llegar al suelo.
El resultado puede ser una tormenta capaz de producir piedras de hielo sorprendentemente grandes. AEMET considera granizada singular aquella en la que el granizo supera los 2 centímetros de diámetro, o cuando, aunque las piedras sean menores, llegan a acumular más de 2 centímetros de espesor sobre el suelo en determinadas condiciones.
Las granizadas más dañinas no siempre duran mucho
Una de las características más llamativas del granizo es que una tormenta puede provocar daños importantes en muy pocos minutos. Una célula tormentosa puede atravesar una localidad rápidamente y dejar a su paso una auténtica capa de hielo.
En ocasiones, las imágenes posteriores muestran calles, carreteras o campos cubiertos de blanco, dando la impresión de que ha nevado en pleno verano. La diferencia es que el granizo puede acumularse extraordinariamente rápido.
Además, una tormenta puede combinar varios peligros al mismo tiempo: granizo, lluvia torrencial, rayos y fuertes rachas de viento. AEMET señala precisamente que las estructuras convectivas profundas pueden producir simultáneamente lluvias intensas, granizadas, vientos fuertes e incluso tornados.
El granizo y las supercélulas
Cuando hablamos de granizadas especialmente importantes aparece otro concepto que merece un artículo propio: la supercélula. Una supercélula es una tormenta especialmente organizada que posee una corriente ascendente persistente y en rotación.
Estas estructuras pueden producir algunos de los fenómenos más severos asociados a las tormentas, entre ellos granizo de gran tamaño, fuertes rachas de viento y, en determinadas circunstancias, tornados.
AEMET ha estudiado las condiciones atmosféricas asociadas a las supercélulas en España utilizando cientos de casos registrados entre 2017 y 2021. Entre los parámetros analizados se encuentran la energía disponible para la convección y diferentes medidas de cizalladura y helicidad.
Por eso, cuando veamos en un radar una tormenta especialmente organizada, no debemos pensar únicamente en la cantidad de lluvia que puede dejar. La estructura de la tormenta también puede decirnos mucho sobre el tipo de fenómenos que puede producir.

¿Dónde son más frecuentes las granizadas en España?
Las granizadas pueden producirse prácticamente en cualquier zona donde existan tormentas, por lo que no hay una única región española que tenga el monopolio de este fenómeno.
Durante los meses cálidos, la convección puede desarrollarse en numerosas zonas de la Península y Baleares. Las áreas interiores pueden registrar fuertes tormentas estivales, mientras que en el Mediterráneo las condiciones de humedad y temperatura del mar pueden contribuir a alimentar episodios convectivos muy intensos.
También son conocidos los episodios de granizo en zonas agrícolas, donde las pérdidas pueden ser especialmente importantes. De hecho, AEMET dispone de estudios específicos sobre episodios de granizadas, como los realizados en el entorno del Llano de Lleida.
Las granizadas más espectacular en la historia de España
La Bisbal d’Empordà (2022): Considerada como la granizada más importante de España con un granizo de 11 cm de diámetro. El impacto fue desolador, con el fallecimiento de una niña de 20 meses y multitud de heridos.
Hay que nombrar también una granizada que tuvo lugar en edrajas de San Esteban, Valladolid (1952).
Un fenómeno espectacular y peligroso
Las grandes granizadas son uno de los fenómenos más llamativos de las tormentas severas. En cuestión de minutos pueden transformar completamente el paisaje y dejar importantes daños a su paso. Y detrás de cada piedra de hielo hay un proceso complejo que ocurre dentro de un cumulonimbo: corrientes ascendentes, agua muy fría, congelación y sucesivos ciclos de crecimiento.
En próximos artículos de Tormentas.es veremos otros fenómenos capaces de convertir una tormenta normal en una situación mucho más peligrosa.

