Cuando una tormenta eléctrica nos sorprende mientras estamos fuera de casa, una de las mejores opciones es buscar un lugar cerrado. Y si estamos conduciendo, el propio coche puede convertirse en un refugio bastante seguro frente a los rayos.
Pero ¿por qué? Existe una explicación científica detrás de ello y, además, hay un detalle importante que mucha gente desconoce: la protección del coche no se debe a los neumáticos de goma.
¿Qué ocurre si un rayo cae sobre un coche?
Un coche moderno, siempre que tenga una carrocería metálica cerrada, ofrece una protección considerable frente a un rayo. Si una descarga impacta directamente sobre el vehículo, la corriente tiende a desplazarse por la parte exterior de la estructura metálica y después hacia el suelo. Es un efecto relacionado con lo que conocemos como jaula de Faraday.
La estructura conductora del vehículo hace que la corriente circule principalmente por el exterior, reduciendo enormemente la posibilidad de que atraviese el habitáculo donde se encuentran los ocupantes. Por eso, permanecer dentro del coche durante una tormenta eléctrica es mucho más seguro que quedarse fuera.
AEMET recomienda precisamente introducirse en un vehículo con las ventanillas cerradas si una tormenta nos sorprende en el exterior y no disponemos de otro refugio.
¿Hay que cerrar las ventanillas?
Sí. Si estamos dentro de un coche durante una tormenta eléctrica, debemos mantener las ventanillas cerradas. También es recomendable evitar tocar partes metálicas del vehículo durante la tormenta. Lo importante es permanecer dentro del habitáculo hasta que la tormenta haya pasado.
El Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos también señala que, cuando un vehículo recibe el impacto de un rayo, la corriente puede desplazarse por el chasis metálico hacia el suelo y recomienda mantenerse alejado de las puertas durante la tormenta.
¿Y si el coche está aparcado?
También ofrece protección si permanece cerrado. Si una tormenta se intensifica mientras estamos estacionados, lo recomendable es permanecer dentro del vehículo con las ventanillas cerradas.
Eso sí, debemos prestar atención a otros peligros asociados a la tormenta. Un coche puede protegernos del rayo, pero no convierte una carretera en un lugar seguro para conducir en cualquier circunstancia.
Una tormenta fuerte puede traer lluvia torrencial, granizo, viento intenso o una reducción importante de la visibilidad.
El mayor peligro puede ser conducir
Este es un matiz importante. Que el coche sea un refugio seguro frente a los rayos no significa que debamos continuar conduciendo normalmente durante una tormenta fuerte.
Una cortina de lluvia puede reducir muchísimo la visibilidad. El granizo puede golpear el vehículo y dificultar la conducción. Las rachas fuertes de viento pueden afectar a la estabilidad, especialmente en vehículos altos. Y el agua acumulada en la carretera puede provocar situaciones peligrosas.
Por eso, si las condiciones empeoran considerablemente, lo más prudente puede ser detenerse en un lugar seguro, siempre que sea posible, y esperar. AEMET dispone de MeteoRuta, una herramienta específica que permite consultar las condiciones meteorológicas previstas en las carreteras y los avisos activos.
¿Todos los vehículos protegen igual?
No necesariamente. Los vehículos con carrocería metálica cerrada son los que ofrecen este tipo de protección. En cambio, no debemos considerar equivalentes una motocicleta, una bicicleta o un vehículo completamente abierto.
Los descapotables también requieren especial precaución, dependiendo de su estructura. La regla sencilla es que un vehículo cerrado y con techo metálico ofrece una protección mucho mayor frente a los rayos que permanecer a la intemperie.
¿Cuánto tiempo hay que esperar?
Una buena referencia es no abandonar el refugio inmediatamente después del último trueno. Una tormenta puede seguir produciendo descargas aunque aparentemente se esté alejando.
El propio hecho de poder escuchar un trueno significa que existe actividad eléctrica suficientemente cerca como para tomar precauciones. Además, los rayos pueden alcanzar zonas alejadas del núcleo principal de la tormenta. Por eso no conviene pensar que estamos completamente seguros simplemente porque ya no llueve intensamente.
Para seguir la evolución de la actividad eléctrica podemos consultar los mapas de rayos de AEMET, que muestran las descargas detectadas durante las últimas horas.
Entonces, ¿qué hago si me sorprende una tormenta mientras conduzco?
La regla es bastante sencilla: Si puedes llegar a un edificio cerrado, es una buena opción. Si estás en carretera y no tienes otro refugio, permanecer dentro de un vehículo cerrado es una de las mejores alternativas frente a los rayos.
Mantén las ventanillas cerradas, evita tocar partes metálicas y presta especial atención a la conducción. Y recuerda algo importante: el coche puede protegerte del rayo, pero no de todos los peligros de una tormenta.
Si hay lluvia torrencial, granizo, viento muy fuerte o visibilidad prácticamente nula, la prioridad debe ser reducir el riesgo en carretera y esperar a que mejoren las condiciones.
El coche, un refugio frente a los rayos
La próxima vez que una tormenta eléctrica te sorprenda mientras estás conduciendo, no tengas la tentación de salir del coche para buscar refugio bajo un árbol o cualquier otro lugar improvisado.
Un vehículo cerrado puede ofrecer una protección muy importante frente a los rayos. Y ahora ya sabes por qué: no son los neumáticos, sino la propia estructura del vehículo la que ayuda a proteger a quienes están dentro.

