España ha vivido algunas tormentas y temporales realmente extraordinarios desde que comenzó el siglo XXI. Aunque nuestro país no es una zona de huracanes tropicales, la combinación de borrascas atlánticas, DANAs, tormentas mediterráneas y situaciones de fuerte convección puede generar episodios meteorológicos extremadamente violentos.
Viento de más de 200 km/h, lluvias que superan los 500 litros por metro cuadrado, nevadas históricas, inundaciones y temporales marítimos forman parte de algunos de los episodios más importantes de las últimas décadas.
Hacer una clasificación exacta es complicado, porque no podemos comparar directamente una borrasca que produjo vientos extremos en el norte con una DANA que provocó lluvias torrenciales en el Mediterráneo. Por eso, este ranking tiene en cuenta la intensidad meteorológica, la extensión, la duración y el impacto provocado.
Estas son, en nuestra opinión, diez de las tormentas y situaciones meteorológicas más extremas que ha vivido España en lo que llevamos de siglo.
1. La DANA de octubre de 2024
Si hablamos de impacto y de precipitaciones extremas, la DANA del 29 de octubre de 2024 ocupa un lugar destacado. La Comunidad Valenciana sufrió una situación extraordinaria, con acumulaciones de lluvia que rompieron numerosos registros.
En Turís se llegaron a medir 772 litros por metro cuadrado en 24 horas, mientras que en una sola hora se registraron 185 litros. AEMET calificó posteriormente el episodio como extraordinario y destacó la presencia de numerosos sistemas convectivos de mesoescala.
Las consecuencias fueron devastadoras, especialmente en la provincia de Valencia, donde las inundaciones provocaron numerosas víctimas mortales y enormes daños materiales. No fue simplemente una jornada de tormentas intensas. Fue un episodio meteorológico de dimensiones excepcionales.
2. El ciclón Klaus de 2009
Si el criterio principal fuera el viento, Klaus tendría argumentos para ocupar incluso el primer puesto. El ciclón extratropical Klaus afectó a España entre el 23 y el 25 de enero de 2009, especialmente al norte de la Península.
En Estaca de Bares se registró una racha de 229 km/h, mientras que en Portbou se alcanzaron 200 km/h. El temporal provocó numerosas incidencias, cortes de suministro, daños en infraestructuras y víctimas mortales.
Klaus demostró que una borrasca extratropical puede alcanzar una intensidad extraordinaria sin necesidad de ser un huracán.
3. La DANA de septiembre de 2019
Antes de la catástrofe de 2024, la DANA de septiembre de 2019 ya había quedado marcada como uno de los episodios de lluvias más extremos del siglo XXI.
La situación afectó especialmente al sureste peninsular y a la Comunidad Valenciana. El episodio dejó lluvias torrenciales, inundaciones y grandes daños, especialmente en la Vega Baja del Segura.
Uno de los aspectos más peligrosos fue la persistencia de las tormentas. No se trató de una única célula descargando durante unos minutos, sino de una situación en la que sucesivos sistemas convectivos afectaron a zonas próximas. La capacidad de las tormentas para regenerarse hizo que las cantidades acumuladas fueran extraordinarias.
4. La borrasca Gloria de 2020
Gloria fue uno de los grandes temporales mediterráneos de las últimas décadas. La borrasca afectó a España en enero de 2020 y combinó varios ingredientes peligrosos: viento, lluvia, nieve, oleaje y temperaturas bajas.
La costa mediterránea fue una de las zonas más afectadas. El temporal marítimo provocó olas enormes y graves daños en zonas costeras, mientras que las lluvias y nevadas complicaron todavía más la situación.
Gloria es un buen ejemplo de por qué un temporal no debe medirse solamente por la velocidad máxima del viento. Su peligrosidad estuvo precisamente en la combinación de varios fenómenos adversos.
5. Filomena, 2021
Filomena fue diferente a muchas de las tormentas de esta lista. No destacó principalmente por producir vientos extremos, sino por la cantidad de nieve que dejó en amplias zonas del centro y este de España.
Entre el 6 y el 11 de enero de 2021, la borrasca afectó a buena parte del país y provocó nevadas excepcionales. Madrid quedó prácticamente paralizada durante varios días y numerosas carreteras tuvieron que ser cerradas.
La combinación de una masa de aire frío ya instalada sobre la Península con la llegada de aire húmedo permitió que la precipitación se produjera en forma de nieve en amplias zonas. Filomena demostró que una tormenta no tiene que producir huracanes de viento para convertirse en un fenómeno extraordinario.

6. La tormenta Xynthia de 2010
Xynthia fue una de las borrascas más destructivas de comienzos del siglo XXI. Afectó a diferentes países europeos y también provocó graves consecuencias en España. El temporal estuvo acompañado por vientos muy fuertes y un intenso oleaje, especialmente en el norte y noroeste peninsular.
Xynthia fue también uno de los episodios que impulsaron la evolución posterior del sistema europeo de nombramiento de borrascas de gran impacto. AEMET recuerda Xynthia entre las borrascas que produjeron víctimas mortales y grandes pérdidas económicas en España.
7. La tormenta tropical Delta, 2005
Hablar de tormentas excepcionales en España obliga a mencionar a Delta. En noviembre de 2005, este ciclón tropical llegó a Canarias después de evolucionar y transformarse en un sistema extratropical. El episodio produjo vientos muy fuertes y numerosas incidencias en las islas.
Árboles y elementos de infraestructuras fueron derribados y miles de personas sufrieron cortes de electricidad. Delta es especialmente interesante desde el punto de vista meteorológico porque demuestra que, aunque los huracanes tropicales no sean habituales en España, los restos de sistemas tropicales pueden alcanzar nuestras latitudes.
Precisamente por eso, España puede experimentar ocasionalmente fenómenos relacionados con ciclones tropicales sin convertirse por ello en un país de huracanes.
8. El ciclón Leslie, 2018
Leslie fue otro episodio excepcional. El sistema se formó como ciclón tropical en el Atlántico y consiguió mantener características tropicales durante un periodo considerable antes de aproximarse a la Península.
En octubre de 2018, Leslie afectó especialmente a Portugal, mientras que España también sufrió los efectos del sistema y de la situación atmosférica asociada. El caso resulta especialmente interesante porque se trata de uno de los ejemplos más llamativos de un ciclón de características tropicales acercándose a la Península Ibérica.
Además, sirve para recordar que las fronteras entre los distintos tipos de ciclones pueden ser bastante complejas.
9. La DANA de septiembre de 2012
El sureste peninsular también sufrió un episodio extraordinario en septiembre de 2012. Las lluvias torrenciales provocaron graves inundaciones en diferentes puntos, especialmente en Murcia y Almería. En algunas zonas se produjeron acumulaciones enormes en pocas horas, con ramblas y cauces que experimentaron crecidas muy rápidas.
Este tipo de episodios muestran uno de los principales peligros de las DANAs mediterráneas: no siempre es necesario que llueva durante muchas horas. Una tormenta estacionaria o un sistema convectivo que descargue grandes cantidades en poco tiempo puede generar una riada extremadamente peligrosa.
10. El gran temporal de viento de 2003
Los primeros años del siglo XXI también dejaron importantes episodios de viento extremo. Durante diferentes situaciones de fuerte ciclogénesis y temporales atlánticos, varias zonas del norte peninsular registraron rachas muy importantes.
Aunque algunos de estos episodios han quedado en segundo plano frente a fenómenos mucho más recientes, forman parte de la historia meteorológica reciente de España.
Los temporales atlánticos son capaces de generar situaciones muy adversas especialmente en Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco y zonas de montaña, donde el relieve puede incrementar todavía más la velocidad del viento.
¿Cuál ha sido realmente la tormenta más fuerte?
La respuesta depende de lo que entendamos por “más fuerte”.
Si hablamos de lluvia e inundaciones, la DANA de octubre de 2024 destaca claramente por sus registros extraordinarios.
Si hablamos de viento, Klaus de 2009 está entre los episodios más extremos, con 229 km/h registrados en Estaca de Bares.
Si hablamos de nieve, Filomena de 2021 es uno de los episodios más excepcionales que recuerda la España reciente.
Y si hablamos de impacto combinado, Gloria destaca por haber unido viento, lluvia, nieve y un temporal marítimo extraordinario. Por eso no existe una única respuesta.
España tiene tormentas capaces de ser extremadamente violentas
A veces pensamos que los grandes fenómenos meteorológicos solamente ocurren en lugares como Estados Unidos, el Caribe o el sudeste asiático. Pero España también puede experimentar episodios meteorológicos extraordinarios.
Nuestro país se encuentra en una zona donde pueden encontrarse masas de aire muy diferentes. Además, el Mediterráneo aporta una enorme cantidad de humedad durante determinadas situaciones y la compleja orografía española favorece que algunas tormentas se intensifiquen.
Las DANAs, borrascas profundas, líneas de turbonada, sistemas convectivos de mesoescala y temporales marítimos pueden provocar episodios realmente severos. Y algunos de ellos dejan registros que tardan décadas en repetirse.
¿Podremos ver tormentas todavía más fuertes?
Es una de las grandes preguntas de la meteorología actual.
El calentamiento del Mediterráneo y los cambios en la atmósfera pueden modificar las condiciones en las que se desarrollan algunos episodios de precipitaciones extremas. Eso no significa que cada tormenta vaya a ser más fuerte ni que podamos afirmar que cualquier episodio futuro será consecuencia directa del cambio climático.
Pero sí existe un creciente interés científico por estudiar cómo está cambiando la frecuencia e intensidad de los fenómenos extremos. Lo que está claro es que España no está libre de las grandes tormentas.
Y si algo demuestra la historia meteorológica del siglo XXI es que algunos episodios pueden superar ampliamente lo que estamos acostumbrados a considerar como una tormenta normal.

