Fallecidos en España por impacto de rayo

Los rayos forman parte de algunas de las tormentas más espectaculares que podemos observar en España. Sin embargo, detrás de los relámpagos y los truenos existe también un riesgo que muchas veces se subestima: un rayo puede provocar lesiones graves e incluso la muerte.

Aunque los fallecimientos por impacto directo de un rayo son poco frecuentes, cada año se producen accidentes relacionados con las tormentas. España cuenta además con una larga historia de registros sobre personas fallecidas a consecuencia de estas descargas eléctricas.

¿Cuántas personas mueren por rayos en España?

No existe una cifra fija de fallecidos cada año, ya que el número cambia considerablemente dependiendo de la actividad tormentosa y de las circunstancias de cada temporada.

Los datos de la Dirección General de Protección Civil y Emergencias muestran que entre 2000 y 2019 se produjeron fallecimientos relacionados con rayos todos los años, aunque las cifras fueron generalmente reducidas en comparación con otros riesgos naturales. Por ejemplo, se registraron 4 muertes en 2000, otras 4 en 2001, 2 en 2002, 1 en 2003 y 4 en 2004.

Esto permite hacerse una idea del riesgo: morir alcanzado por un rayo es algo poco habitual, pero no es imposible. La Protección Civil señala que los rayos son una causa directa de muertes y que, además, pueden provocar efectos indirectos, como incendios forestales.

Hace décadas moría mucha más gente por los rayos

La evolución histórica resulta especialmente interesante. Antes de que existieran los actuales sistemas de predicción meteorológica, las comunicaciones fueran tan rápidas y la población tuviera mayor acceso a edificios seguros, las tormentas podían representar un peligro mucho mayor.

AEMET conserva estadísticas históricas de personas fallecidas por rayos en España. Entre 1941 y 1964 se contabilizaron 1.655 fallecimientos, con una media de 68,9 muertes al año durante ese periodo.

Las diferencias con las cifras actuales son enormes. En 1949, por ejemplo, murieron 132 personas por rayos en España, mientras que en 1955 se alcanzó incluso una cifra superior. En 1961 fallecieron 89 personas y en 1962 fueron 58. Con el paso de las décadas, el número de víctimas fue descendiendo considerablemente.

Un ejemplo llamativo se encuentra en 1977, cuando AEMET registró únicamente 10 fallecidos por rayos en España, ocho hombres y dos mujeres.

¿Por qué puede matar un rayo?

Un rayo es una descarga eléctrica de enorme intensidad. Cuando alcanza directamente a una persona, puede provocar una parada cardiorrespiratoria, quemaduras y diferentes lesiones neurológicas. Pero no siempre es necesario que el rayo impacte directamente sobre el cuerpo.

Una persona también puede resultar afectada por otras formas de descarga. Por ejemplo, un rayo puede caer cerca y transmitir parte de su energía a través del suelo. También puede alcanzar un árbol, una estructura u otro objeto situado junto a una persona.

Por eso, durante una tormenta eléctrica, simplemente refugiarse debajo de un árbol no es una buena idea.

El campo y la montaña, lugares especialmente peligrosos

Uno de los principales problemas es encontrarse al aire libre cuando comienza una tormenta. En zonas abiertas, una persona puede convertirse en uno de los puntos más elevados del terreno, aumentando su exposición.

Las actividades en el campo, la montaña, las playas o cualquier espacio abierto requieren especial precaución cuando se aproxima una tormenta. También hay que prestar atención a los cambios meteorológicos repentinos. Una tormenta puede desarrollarse con rapidez y comenzar a producir rayos aunque todavía no esté lloviendo con intensidad.

De hecho, podemos encontrarnos ante una situación peligrosa incluso cuando la lluvia todavía no ha llegado.

¿Es peligroso estar en la playa durante una tormenta?

Sí. El agua no atrae mágicamente a los rayos, pero permanecer en una playa, piscina o cualquier zona abierta durante una tormenta eléctrica no es una situación recomendable.

Si se escuchan truenos, lo más prudente es abandonar el agua y buscar un lugar seguro. También debemos evitar permanecer en zonas abiertas esperando a que pase la tormenta.

¿Qué ocurre si un rayo cae cerca?

No hace falta que el rayo impacte directamente sobre una persona para que pueda producirse una situación peligrosa. Las descargas pueden afectar a personas que se encuentran cerca del punto de impacto.

Por eso, cuando empieza una tormenta eléctrica, la recomendación más segura es buscar refugio en un edificio cerrado o en un vehículo con techo metálico y mantenernos alejados de zonas expuestas. AEMET dispone además de un sistema de observación de rayos que permite consultar las descargas detectadas durante las últimas horas en España.

¿Qué hacer si nos sorprende una tormenta?

La regla más importante es sencilla: si escuchamos truenos, debemos buscar refugio.

Algunas recomendaciones básicas son:

  • Entrar en un edificio cerrado siempre que sea posible.
  • Si estamos conduciendo, permanecer dentro del vehículo.
  • Evitar árboles aislados.
  • Alejarse de postes, vallas y estructuras metálicas.
  • No permanecer en lugares elevados.
  • Salir del agua si estamos en una playa o piscina.
  • Evitar espacios completamente abiertos.
  • No acercarse a zonas donde haya caído un rayo.
  • Esperar a que la tormenta se aleje antes de continuar con la actividad.

También es importante recordar que una tormenta puede seguir siendo peligrosa aunque deje de llover.

Los rayos también pueden provocar incendios

Las consecuencias de un rayo no se limitan a las personas. Cuando una descarga alcanza la vegetación seca, puede iniciar un incendio. Este riesgo es especialmente importante durante los meses de verano, cuando muchas zonas forestales de España presentan un elevado grado de sequedad.

Protección Civil advierte precisamente de que los rayos pueden desencadenar incendios, especialmente en áreas forestales. Por eso una tormenta con mucha actividad eléctrica y poca lluvia puede resultar especialmente preocupante.

Un riesgo pequeño, pero que no debemos ignorar

Los datos muestran que morir por el impacto de un rayo en España es poco frecuente, especialmente si lo comparamos con otros riesgos naturales. Sin embargo, las estadísticas también dejan claro que las tormentas eléctricas pueden causar víctimas.

La diferencia entre las cifras de mediados del siglo XX y las de las últimas décadas es especialmente llamativa. Mientras que durante algunos años de la década de 1950 llegaron a registrarse más de un centenar de fallecidos, actualmente las cifras son mucho menores.

Esto no significa que los rayos hayan dejado de ser peligrosos. Significa que tenemos mejores sistemas de predicción, mayor información meteorológica, mejores comunicaciones y, sobre todo, más conocimiento sobre cómo protegernos.

La mejor estrategia sigue siendo muy sencilla: cuando haya tormenta eléctrica, no hay que jugar con el riesgo. Unos minutos buscando refugio pueden marcar la diferencia.

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